La relación contigo mismo
Un espacio para mirar con más cuidado la culpa, la autocrítica, la exigencia y la manera en que aprendiste a tratarte.

Punto de partida
Cuando la mirada hacia ti se vuelve muy dura
Muchas personas llegan a terapia con una exigencia que parece no descansar: sienten que siempre falta algo, que deberían poder más o que equivocarse confirma una idea dolorosa de sí mismas.
A veces esa mirada dura se confunde con responsabilidad. Pero cuando la autocrítica no deja pensar, descansar o pedir ayuda, deja de orientar y empieza a hacer daño.
Cómo puede aparecer
No siempre se nota de inmediato
Te cuesta reconocer lo que sí hiciste o lo que sí has sostenido.
Descansar te produce culpa o sensación de estar fallando.
Sientes que tienes que poder solo, incluso cuando estás sobrepasado.
Una equivocación se vuelve una prueba de que algo está mal en ti.
Te hablas de una manera que probablemente no usarías con alguien que quieres.
En el proceso
Comprender sin exigirte más
Trabajar la relación contigo mismo no se trata de negar responsabilidad ni de repetir frases positivas. Se trata de comprender cómo se formó esa manera de mirarte, qué función ha tenido y qué costo tiene hoy.
Desde ahí se pueden abrir formas más compasivas y responsables de estar contigo: no para volverte indiferente a lo que necesitas cambiar, sino para dejar de castigarte como única forma de moverte.
Si quieres pedir información
Puedes seguir leyendo o escribirme
Puedes seguir leyendo en Cómo trabajo o escribirme por WhatsApp para contar brevemente qué estás necesitando.